La artista vuelve a Mar del Plata con la nueva formación de la banda independiente que, tras un impasse y algo de polémica, trae "canciones nuevas, viejas y covers".
Componer canciones es un proceso constante, la búsqueda de nuevos sonidos una necesidad. Sostener, con el cuerpo y con el alma un proyecto musical, una bandera.
Anabella Cartolano sigue adelante con Las Ligas Menores, la banda formada en 2011, que, ahora con Faustina Sagasti, Micaela Vainikoff, Lucia Hojman y Paola Maiorana, está presentando su nuevo disco “A esta altura”.
Tras la polémica con los antiguos miembros de la formación, Anabella, que también tiene su proyecto solista, sigue llevando, con convicción y decisión, la bandera de la agrupación que se ganó un lugar en el indie.
Ahora, con “canciones nuevas, viejas y covers”, se presentará este sábado 6 de junio en Club Tri (20 de septiembre 2650), en una fecha que también contará con la actuación de Pérez.
“A esta altura” representa, la búsqueda de nuevas sonoridades de su líder (voz y guitarra) y a la vez, busca cerrar una etapa que le resultó muy dolorosa y abrir otra, siempre ligada a compartir canciones.
Sobre su nueva visita a la ciudad, la artista destacó que “me gusta mucho ir a Mar del Plata. En los comienzos era difícil porque, como en toda ciudad nueva, nunca sabes como te van a recibir, pero me paso también cuando fui a presentar hace poco mi disco solista -“Sur”-. La gente es muy acogedora y puedo ver un rato el mar tomando un mate, más no puedo pedir”.
-¿Cómo se siente volver a pisar escenarios de esta ciudad con Las Ligas Menores?
-Se siente muy bien, la ultima vez que tocamos, el publico fue efusivo así que veremos cómo están para esta fecha, con canciones nuevas, viejas y covers. Además compartimos la fecha con Pérez que a mi personalmente me divierte un montón.
-¿Qué permanece de la década de historia de Las Ligas Menores y qué cambió en cuanto a estética y búsquedas musicales?
-Hubo una búsqueda por generar algo nuevo en las canciones, fue mas por el lado de intentar generar un clima para contar una historia de la canción, de sonido, metiendo mas sintetizadores o incluso efectos de distorsión y delay en las voces, hay más coros de hecho. Una especie de medida justa para el cuerpo de la canción.
-¿Qué colores, influencias, aportan las nuevas integrantes?
-Las chicas son muy talentosas, todas, cada una tiene su proyecto aparte, también, y eso nutre mucho a la hora de mezclar conocimientos
-¿Qué rol tiene el nuevo disco, “A esta altura” en la nueva etapa? ¿Funcionan a la vez las canciones como una forma explicar lo que pasó, catarsis o abrir formalmente la nueva etapa?
-El nuevo disco al menos en mi vida tiene un rol bastante importante, tiene respuestas a falsas acusaciones de un escenario armado adrede en mi contra, pero tampoco quiero que algo que fue mentiroso, manipulado e injusto por parte de personas, adultas ya, que bien saben qué hicieron y qué alcance tienen, quede plasmado para siempre. Realmente tampoco hay canción que pueda explicar lo extenso de lo grave que es lo que hicieron. Yo canciones voy a seguir haciendo porque es lo que me hace bien. Hay canciones incluso que son del 2016, porque siempre tengo canciones y siempre voy a seguir teniendo. La nueva etapa siento que quizás se deja entrever más con el sonido, pasaron 7 años del segundo álbum al último, es casi imposible no intentar otra búsqueda. En lo personal, si hubiese sido más de lo mismo me hubiese aburrido, prefiero explorar que más se puede hacer y ampliar el repertorio con cosas nuevas.
-¿Haber grabado “A esta altura” en el sur, cerca de tus raíces, al igual que tu disco solista, dice también algo de la evolución de la identidad de Las Ligas Menores?
– Creo que mis raíces en Las Ligas se dejan ver en mis canciones cuando canto de los paisajes o ya directamente nombrando localidades, como Piedra del Águila. Me gustaba la idea de estar inmersa en un estudio 15 días sin ruido, sin tener otra cosa que hacer más que levantarme, salir a caminar por la montaña y después esperar a los chicos de El Sello Rojo (con quienes grabé ambos discos -el solista “Sur” y “A esta altura”-) para que vengan a producir y grabar. Y cuando se iban, yo me quedaba con todos los instrumentos armados y podía seguir grabando sola, y al día siguiente les mostraba y todo sumaba. Lo haría todo el tiempo la verdad.